Contáctenos |

Revista nexos No. 372 • Diciembre de 2008
 
 
 
 

El Mundo Asaltado Por El Vacío
por Isaí Moreno

Escribir la primera novela es una empresa compleja, ambivalente, de la que escasos elegidos salen indemnes... Entre la novela de las ideas, la novela de los modales, la novela del testimonio horroroso, la novela del exceso, la novela de lo irrealizable, la novela epistolar y otras más de su catálogo personal, Don DeLillo coloca en un sitio de su interés a “la primera novela prometedora”. Rabia, de Jaime Mesa (Puebla de los Ángeles, 1977), es una primera novela prometedora.

Elaborada con el arrojo, la audacia y placer de la primera vez, ese deleite que posiblemente no vuelve a repetirse en la experiencia creadora, Rabia es una obra que desde el momento en que se tiene por vez primera en las manos ya augura al lector un viaje poderoso y sin contención. Foster, el personaje principal de Rabia, es el protagonista de vertiginosos arribos a los espacios de bytes cuya pulsación se da al centro de la marea electrónica. Internet: la interred, la hondura de lo puro ajeno. De sus incursiones al mundo virtual en busca de sexo, de perdición y totalidad, regresa con una sensación de vacío al lado de Beca, su mujer, y no siente nada. A lo vacuo de su vida, magnificado por una relación estéril, se suma el cascarón sintético de un mundo lleno de anuncios publicitarios, beisbol, comida rápida, televisión, sexo pasajero, velocidad, vuelos, ruido, más ofertas, más delirio pornográfico, más comida rápida, más búsqueda de quién sabe qué en un lugar repleto de cosas… pero plagado de gente vacía. La entrega de Mesa está inserta de lleno en el siglo XXI, época en la que la novela ya no busca las respuestas que no pudo entregarnos la filosofía, la religión, la misma ciencia, porque tales no existen.

Desde su recurrente conexión virtual Foster se sabe en medio de un mundo frágil, entre los millones de soledades de la urbe gris y desangelada que es Chicago, y busca un asidero que tampoco existe. Quizá lo que más importa es buscar un soporte a costa de lo que sea, antes que la escopeta que él mismo pueda sostener entre las manos resulte accionada en el tiro de gracia fatal. Sí: a lo Cobain. Foster no es como los personajes de Douglas Coupland, condenados a la sociedad de las etiquetas y la levedad existencial, pero se parece a ellos porque además de su orfandad alberga dentro de sí un ápice de esperanza concentrada en un punto indefinido, borroso. Para no desaparecer en la nebulosa de su ciudad acelerada el personaje aprende a multiplicarse como por medio de una progresión geométrica, hasta ser un Foster infinito en el mundo digital, su único paraíso posible. Foster es amable, pero a veces violento, sin que en su fuero interior haya maldad.

El mundo de Rabia es por completo desasosegante; para tener una idea de tal piénsese en las atmósferas de Paranoid Park. Agradecemos que Jaime Mesa haya apostado por un libro ágil para describirnos el mundo de Foster —incluidos posibles guiños saludables a la obra de Palahniuk— con una geografía poco explorada en las letras mexicanas, pero bien conocida por él. Pese a que el mundo posmoderno, baudrillardiano, está colmado de los placeres de la globalización, la disolución de fronteras, las bondades electrónicas y magnéticas, “el placer se paga cuando descubrimos demasiado tarde que no somos nada”, como cita Mesa al magnífico Cyril Connoly. Para Foster es “demasiado tarde” y su única opción es que sólo puede ser él mismo, irrepetible, y en medio de su mundo/no mundo apenas tiene el remedio catártico de la furia, la rabia, manifiestos de manera explosiva en el más paradójico sitio de la soledad en este siglo: un estadio atestado de gente que vitorea las hazañas de sus héroes. Ahora Foster se disgrega, y en lugar de ser un Foster multiplicado a la enésima potencia es un Foster desgajado y sometido a la pequeñez de lo infinitesimal. Pero Foster es el hombre que puede recrearse de las cenizas con la mágica acción de teclear un password ante la pantalla de la computadora. Y, como dice él mismo, luego de la más reciente de sus experiencias eyaculatorias ante un desconocido en el chat, “entonces vuelvo a ser Foster”.

¿Hacia dónde nos señala la primera novela prometedora de Jaime Mesa? Hacia un autor que se va consolidando, y que sin duda prepara para el futuro no sólo una estupenda novela más, sino una obra en el más amplio sentido de la palabra. Mientras tanto, el loop se cierra. n

 
Número Actual
Revista nexos No. 372 • Diciembre de 2008
 
Sumario
Ampliar portada
El boletín mensual es una publicación vía correo electrónico que realiza el equipo de NEXOS para mantener informados a nuestros lectores sobre las novedades de nuestro sitio.
Tu e-mail:




 
 
   
Todos los derechos reservados ® Revista Nexos
 
Acerca de Nexos | Numeralia | Normas de privacidad | Contáctenos | Directorio | Mapa del sitio